Modalidad de trabajo

Todos los trabajos de traducción los supervisa un Gestor de proyectos (PM) a lo largo de todas sus fases, que se encarga de:

  • analizar el tipo de texto y estudiar las necesidades del cliente
  • contactar con el Traductor más apropiado en función del tipo de texto y de su destino
  • definir tiempos y costes de realización elaborando un presupuesto para la formalización del encargo
  • controlar el proceso de traducción a medida que el proyecto avanza y dialogar en tiempo real con el cliente y el traductor para cualquier aclaración o solicitud
  • una vez recibido el texto traducido, pasarlo al Revisor que se encarga de comprobar la calidad estilística y terminológica, en colaboración con el PM y con el traductor


El análisis: el punto de partida de cualquier proyecto es el análisis de las capacidades culturales y técnicas para la realización del trabajo.

La selección del traductor:
para tener un dominio lingüístico absoluto y desenvolverse con comodidad incluso con los textos más complicados, el traductor debe traducir hacia su lengua materna.
Pero no basta con esto.
El traductor debe haber hecho de la traducción su oficio.
Debe poseer capacidades específicas que le permitan adentrarse con conocimiento en el tema, para transmitir el contenido y el mensaje con la debida eficacia. El traductor "improvisado", que ha estudiado una lengua pero le falta formación y capacidades específicas, sólo podrá proporcionarles una traducción aproximada.

La coordinación: elegir al colaborador más adecuado es únicamente el primer paso del trabajo; el Gestor de proyectos de interbrian ayuda al traductor con glosarios específicos, proporciona asesoramiento y documentación interactuando con el cliente.

La revisión: interbrian no deja ningún texto traducido sin someterlo a un control total que asegure su conformidad lingüística y terminológica. Una traducción sin revisión es un trabajo incompleto.